holi
lunes, 26 de marzo de 2012 @ 16:20
Corría de un lado a otro cual niña con mucha energía era, a veces iba a los bosques y otras veces iba al rio, o habían momentos que simplemente quería correr y empezaba mi carrera por los toscos caminos de tierra para llegar a pequeñas praderas llenas de un largo pasto seco en verano, pero rebosando de vida en los inviernos.
La gente me miraba y probablemente pensaba que yo era una niña sin amigos pero con gran imaginación, pues muchas veces se me vio hablando sola; Es verdad siempre fui una niña dotada de lo que yo llamaba el don de la imaginación, pero sabía separar lo que mis ojos realmente veían a lo que mi mente imaginaba, eso nunca lo he puesto en duda.
Y así fui creciendo con reales criaturas que más tarde supe que las otras personas no veían, eran entes reales que más bien parecían energías, supe también que al ver a los ojos de un ser vivo podía ver el pasado, presente y futuro de este, al principió pensé que era simplemente mi dichosa imaginación pero lo impresionante fue cuando pude confirmar que lo que yo veía era verdad, por suerte aquello pude controlarlo años después. Con lo anterior podía saber cuando un Elfo del bosque no me quería decir su verdadero nombre por ejemplo y trataba de engañarme con ello, yo en el fondo si sabía su verdadero nombre.
Por otra parte me trataban de meter la religión por todas partes, pero yo prefería jugar e infinidades de veces me sacaron de la iglesia, a veces por que interrumpía haciendo preguntas, a veces simplemente por nada... En esto no nos faltaban las señoras que decían que yo era una endemoniada o hija de Satanás, sabía que ese nombre le daban al diablo, sabía que decían que el era malo pero a mi no me molestaba, decía que aquel era un nombre encantador.
Admito que tiempo después traté de estar a la par con el catolicismo, pero luego recordaba lo importante y dejé todo eso de lado, pero… ¿Qué es lo importante?
Entre aquellas criaturas que yo veía se me apareció un ser que jamás había visto, yo tendría unos 5 años y tuve curiosidad por aquel ser desconocido pero tan familiar a la vez, yo no supe por que el estaba ahí, se veía que estaba algo así como apurado pero aún así le hablé:
-¡Hola Satán!- Dije con una sonrisa, me di cuenta de que este ser se había quedado un tanto sorprendido y que me empezaba a mirar con detenimiento.
-Sabes mi nombre…- Dijo este.
-Si, y pareces ser alguien bueno, a mi me dicen que eres malo pero yo creo que eres bueno- le dije yo.
-Supongo que son cristianos los que te han dicho eso niña, creo que no vives una vida fácil según lo que puedo ver, también te puedo decir que eres como yo- me dijo este acercándose un poco a mi. Y fue cuando comprendí que el era como yo, podía ver futuro y presente por lo menos, seguramente también el pasado, no lo había comprobado aún pero estaba segura de eso.
-Quédate conmigo, te presentaré a mis amigos de juego- dije con timidez, y por alguna extraña razón este se quedó conmigo, aprendí muchas cosas de la vida, realmente le tenía un cariño muy grande a este ser. Pero todo lo que llega se va alguna vez, y ese día llegó en plena primavera.
-Me iré, pero volveremos a estar juntos, ¿Bueno?- En ese momento recuerdo que una gran tristeza me invadió y las lagrimas me empezaron a recorrer por las mejillas, no quería que Satán se fuera, el era como mi mejor amigo.
-Nunca ames tanto algo como para no soportar ver su muerte- me murmuró, -yo no voy a morir claro, pero es un consejo pequeña… Estaré contigo en unos cuantos años más si es que no te dejas llevar por la iglesia católica, si esto pasa yo no me presentaré ante ti durante un largo tiempo, pero estaré en el fondo de tu ser, el destino te tiene preparado muchas cosas y yo se que eres una buena persona como para estar a mi lado… Trata de no olvidarme, pero si es así me recordarás algún día recordarás nuestros días juntos una ves más.- Luego de decir esto sentí una suave brisa a mi alrededor, cerré los ojos y al abrirlos el ya no estaba.
Estuve toda mi vida en un colegio Ateo, pero de igual forma de practicaba la religión católica, yo fui una niña solitaria ya que no tenía una especial belleza, no tenía los mismos gustos de los demás y tenía una madre que me lo reprimía todo a golpes, por lo que yo no hablaba mucho pero trataba de hacer amigos en el colegio, y una de las formas en las que podía hacerlo era copiando sus gustos, por otra parte yo era una alumna que obedecía a todo por lo que mi bautizo y mi primera comunión no tardaron en llegar, un año después de la última empecé a despertar de mi sueño y a ver al realidad que me rodeaba, caí en depresión varias veces y empecé a tener convulsiones, muchas veces trataron de ver si tenía epilepsia o algo parecido pero no era nada, en el fondo sabía que mi madre trataba de enfermarme como fuera posible para que mi padre le diera dinero, cuando me di más cuenta de las cosas de esta sociedad fue cuando pude ser internada para separarme de mi madre para luego salir a vivir con mi hermana… Poco a poco empecé a recordar aquel nombre en mi cabeza y las cosas se fueron poniendo mejor, hasta escuchar aquella voz en mi interior, me pasaba pensando en las cosas que yo veía a veces y muchos me confirmaron que yo era Pandia, hija de Selene la diosa griega, es por ello que podía ver pasado, presente y futuro.
un casi sin pensarlo dije que me convertiría en Satanista y estos recuerdos volvieron a mi mente…
¿Hail Satán… ?